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INTRODUCCION

Desde un prisma musical, podríamos tratar a las danzas de Estella como un glosario de músicas de los siglos XIX y XX que están vivos porque sus melodías no han dejado de ser bailadas en la tierra que les dio nombre.

Las danzas estellesas recogen melodías compuestas o arregladas por propios músicos de la Tierra de Estella: Julián Romano Ugarte, Demetrio Romano Senosiain, Padre Hilario Olazarán de Estella, Luis Usua...

El importante bagaje musical que atesora esta tierra, durante el siglo XX, especialmente en los años cincuenta, ha posibilitado que se crearan y se sigan creando todas las coreografías que los grupos de danza de la ciudad del Ega han exportado al mundo.

El 'Baile de la Era', escenificado oficialmente por un grupo de danzas en el año 1903, marca el inicio de una tradición danzari en Estella. A partir de este "bautizo oficial", Estella misma se crea una necesidad: la danza. Una necesidad que cubrirá el protocolo de acompañar a las autoridades en sus desplazamientos por la ciudad y fuera de ella y, claro está, una necesidad promocional, para exhibiciones folclóricas.

Los años cuarenta del siglo XX serán testigos de la creación de un grupo de danzas municipal en la ciudad, y, desde entonces, no habrá vacío de danzas para los estelleses. Todos los grupos de danzas de la ciudad han portado en su repertorio básico los bailes de su tierra. Un corpus de danzas que completan un espectáculo diverso, variado y virtuoso tanto en su aspecto coreográfico como en el musical. En todas y cada una de estas danzas hay un nexo vinculante con la Tierra de Estella.

Danzas como el 'Baile de la Era' de Estella -prácticamente configurado como el actual-, son reconocidas ya, documentalmente, desde la segunda mitad del siglo XIX; el 'Baile de la Balsa' de Torralba del Río, fundamentada su coreografía en los sucesos bélicos y posterior celebración, acaecidos allá por el siglo XVI, bajo la sierra merindana de Codés; el 'Baile de las Ballestas' de Aguilar de Codés, que continúa con el desarrollo novelado de la anterior danza, con la vecindad geográfica como fundamento, y con la música -sugerentemente renacentista- recogida, en buena parte, de la tradición oral.



El 'Baile del Desmayo', danza recreada alrededor de tres formas musicales, recogidas a través de la tradición oral y que escenifica de manera particularmente elegante un juego amoroso entre los danzaris.

Los 'Kalejiras estelleses', comúnmente denominado 'Baile del Corroncho', siguiendo la misma tónica de adaptación del baile a la música vieja recogida en la ciudad -en este caso, compuesta por el gaitero estellés por excelencia, Julián Romano-, actualiza y recupera los pasacalles de costumbre tan arraigada en la ciudad.

Las jotas. A pesar de que este modelo musical es relativamente tardío en Navarra -se introduce a mediados del siglo XIX-, Estella ha sido prolífica en la recreación de danzas alrededor de esta forma musical. En concreto, la 'Jota Navarra', la 'Jota-fandango de Estella', la 'Jota Iturrieta' y la más reciente jota 'Los Arcos en fiestas'. Cada una de ellas con una historia musical y coreográfica diferente pero, en todas, íntimamente vinculada a la ciudad del Ega.

La danza más reciente, el 'Zortziko Julián Romano', ha visto la luz continuando el mismo criterio que, hasta el día de hoy, los maestros de danzas estelleses utilizaron. Esto es, a partir de músicas reconocidas por la tradición oral como antiguas -en este caso, compuesta por el gaitero estellés Julián Romano, en el siglo XIX-, el grupo de danzas 'Ibai Ega' ha creado la coreografía apropiada y ha vinculado la danza al repertorio danzari estellés, para el futuro.

Podemos asegurar, pues, que las danzas que hoy completan el repertorio estellés responden a un incuestionable respeto por la tradición y costumbres de la propia Tierra de Estella, ya en su elaboración como en su ejecución.

Vemos importante señalar que no sólo son los grupos de danza de la ciudad los que hacen alarde demostrativo de sus bailes fuera de Estella, sino que cualquier visitante de la vieja Lizarra podrá disfrutar de ellas en las múltiples celebraciones festivas que, por distintos motivos, se suceden en el calendario vital de la ciudad. Los danzaris estelleses no hacemos sino representar en el exterior la riqueza folclórica que se vive en el día a día de la ciudad.


Asimismo, cabe destacar que el instrumento que musica todas nuestras danzas es la gaita navarra (en otros parajes llamada 'dulzaina'), la gaita de Estella, que llamamos así porque ha sido nuestra ciudad la que la mimó y la sigue mimando, hasta llevarla a cotas inimaginables para un instrumento de raigambre popular. Los gaiteros de Estella son y han sido los eternos guardianes de nuestras tradiciones, y así lo hacemos saber a través de cada una de nuestras danzas.

Todo este afán protector, todo este esfuerzo por mantener vivo lo antiguo ha hecho que los danzaris estelleses nos sintamos orgullosos de transmitir nuestra tradición, ya centenaria, por todas las geografías del mundo.

Desmayo, Día del Baile de la Era de Estella, 27-05-2001
Corroncho