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BAILE DE SAN JUAN O DE LAS BALLESTAS

Así titula D. Francisco Beruete a una danza íntimamente ligada a la anterior, en cuanto al tema de inspiración: la Cofradía de Ballesteros de San Juan, en Torralba del Río.

En esta ocasión, los elementos fundamento de la danza son la música y las ballestas. Ballestas imprescindibles en el funcionamiento de actuación de los cofrades y que, a su vez, definían a la propia Cofradía de San Juan, tal y como nos cuentan los documentos de la época:

"VI. Otrosí ordenaron que cuantos fueren en apellido, si alguno de los sobredichos ballesteros quebrantase la ballesta, que se la pague dicho Concejo".

"VII. Otrosí, si alguno de los sobredichos ballesteros, o algunos que el dicho Concejo tendrá a bien poner, quisiere comprar otras mejores ballestas, que el dicho Concejo les dé cincuenta sueldos de ayuda a cada uno que quisiere mejor ballesta, y todos los sobredichos ballesteros les den cada uno de ayuda seis sueldos en dinero".

Este elemento nuclear de la Cofradía es el fundamento esencial de esta danza, diseñada para ser bailada por las mujeres, con el atrezzo de un fuego, como eje coreográfico.

Continuando con el ambiente evocadoramente medieval que logra el Baile de la Balsa de Torralba del Río, debemos decir que esta danza escenifica la espera del sector femenino, guardando celosamente el hogar -el fuego-, mientras los hombres están en batalla.

D. Francisco Beruete utilizó, además, con intención, un elemento como el fuego para dar más fuerza lírica y melancólica a la escena, casi teatral, que evoca el baile.

La música que fundamenta esta danza fue recogida directamente de la memoria de los habitantes de Torralba del Río y adaptada, con esmero, a sus necesidades coreográficas, por el Padre Hilario Olazarán de Estella.

Pertenecía esta música, en origen, a otro de los rituales que los Cofrades de San Juan de Torralba del Río reproducían los días de San Juan y su posterior. En esencia, diremos que es la música introductoria de las coplas que lanzan los cofrades cuando acuden, en comunidad, a todas y cada una de las casas de cada miembro de la Cofradía. Queso blanco, aceitunas y vino componen las viandas que dan pie a las coplas satíricas con que se regalan unos a otros.

El resultado de esta suma de valores coreográficos, escénicos y musicales hace que esta danza se fije en la memoria del espectador, de forma impactante. Podríamos explicarla a través de un ritual que las mujeres del medievo protagonizaban durante la espera que implica la guerra. El color que da el fuego del hogar y la delicadeza y suavidad con que las danzaris realizan su coreografía nos traslada, con gran sutileza, a épocas remotas.